¡Viva el Estado Presente! La Educación y la Salud como Derechos de Todos!
La intervención del Estado en educación y salud es una conquista del pueblo argentino que debemos defender con fervor.
La intervención del Estado en temas de educación y salud pública es una de las banderas más altas del campo nacional y popular. No podemos permitir que la insensibilidad del mercado y el ajuste salvaje amenacen lo que tanto costó conquistar. La educación y la salud son derechos fundamentales que deben ser garantizados por el Estado, ese Estado que siempre está presente para cuidar de los más humildes, de los trabajadores, de los que no tienen voz.
Es en la escuela pública donde se forjan los sueños de los niños y niñas de nuestro pueblo. No podemos permitir que se siga desmantelando el sistema educativo en nombre de un neoliberalismo que prioriza la rentabilidad por encima de la dignidad humana. La educación pública es un derecho, no una mercancía. Recordemos las palabras de nuestra querida Evita, quien siempre luchó por la igualdad y la justicia social. Es el momento de poner nuevamente en el centro de la política a la educación y a la salud como pilares innegociables de nuestra sociedad.
La pandemia nos enseñó que el Estado debe ser un actor protagónico en la gestión de la salud pública. Cada día, nuestros trabajadores de la salud se juegan la vida por el bienestar de toda la comunidad, y es inaceptable que el sistema de salud se convierta en objeto de ajuste y recortes. No se trata solo de un número en un balance, se trata de vidas, de familias que dependen de un sistema que debe ser robusto y accesible para todos. La salud es un derecho, y el Estado debe garantizarlo, no dejarlo en manos del egoísmo del mercado.
Defender la intervención del Estado en educación y salud es defender los derechos conquistados por el pueblo argentino. Es luchar por un futuro donde todos tengan acceso a una educación de calidad y a un sistema de salud que no discrimine. Como decía Néstor Kirchner, “no hay que tener miedo a los cambios, hay que tener miedo a la falta de cambios”. Es hora de volver a poner al Estado en el centro de la política pública, para que los trabajadores, los estudiantes, las familias y los más necesitados puedan tener la vida digna que merecen.


