El Peroncho

EL SUBSIDIO A LOS SERVICIOS PÚBLICOS: UN DERECHO DE LOS TRABAJADORES

Los subsidios son una conquista de la justicia social que defiende a los más humildes y garantiza el acceso a los servicios básicos.


El subsidio a los servicios públicos, como la luz, el gas y el agua, es una de las banderas que levantamos con orgullo en el campo nacional y popular. No podemos permitir que el ajuste salvaje y la insensibilidad del mercado nos arrebaten un derecho fundamental que conquistamos con lucha y sacrificio. Estos subsidios son vitales para los trabajadores y las familias más humildes, quienes no pueden afrontar el peso de tarifas exorbitantes que solo benefician a unos pocos.

La historia nos enseña que el Estado presente es el que se ocupa de garantizar los derechos de su pueblo. Como decía Evita, “donde hay una necesidad, hay un derecho”. En este sentido, es esencial que mantengamos y defendamos los subsidios, que son un pilar de la justicia social. No podemos permitir que el neoliberalismo nos haga retroceder en nuestras conquistas, ya que eso solo favorece a la bicicleta financiera y a los especuladores que lucran a costa del sufrimiento del pueblo.

Los subsidios son un escudo contra la desigualdad y una garantía de dignidad para todos.

Así como Néstor Kirchner lo hizo en su momento, debemos reafirmar nuestro compromiso con el bienestar de nuestra gente. Los subsidios no son un gasto; son una inversión en el futuro de nuestro país. Cuando el Estado se hace presente, la industria nacional florece y los trabajadores encuentran la posibilidad de vivir con dignidad. Es hora de que levantemos la voz y defendamos lo que es nuestro, sin miedo a los embates de quienes quieren despojarnos de nuestros derechos.

En esta lucha, no podemos olvidar que la verdadera justicia social se construye desde la solidaridad y el apoyo a los más vulnerables. Defender los subsidios es defender a nuestra gente, es mantener viva la llama del peronismo que nos enseñó a pelear por lo que nos corresponde. Juntos, somos más fuertes y podemos frenar los intentos de despojo que se ciernen sobre nuestro pueblo.

¿Vamos a permitir que el mercado decida quién tiene acceso a los servicios básicos? ¿O defenderemos con firmeza los derechos conquistados por los trabajadores? ¿Qué tipo de país queremos construir si dejamos que la especulación nos gobierne?

LA JUSTICIA SOCIAL ES UN DERECHO, NO UN PRIVILEGIO

El Peroncho
"La esperanza es la fe que se hace acción"

Fuente: Opinión Exclusiva